lunes, 3 de agosto de 2015

Anécdotas Celestes : La expectación del nacimiento del Celta .




Repasando un poco de historia en las hemerotecas de diarios como " El Pueblo Gallego " sentí la necesidad de saber como se vivieron los días previos al nacimiento del Real Club Celta de Vigo . Aunque ya conocía bastante sobre los acontecimientos previos a la fusión entre Fortuna y Sporting Vigo , quise ampliar mis conocimientos sobre aquella gran expectación en cuanto al nacimiento del club celeste .
Pero investigando aún más me encontré con un formidable artículo de " Diario Atlántico " que refleja con más claridad lo que ocurrió en aquellos momentos . El artículo lo titulan de la siguiente manera : " Un gran estadio motivó la creación del Celta " , en referencia al extinto campo de Coia . Respetando el título del diario vigués , he decidido renombrarlo como " La expectación del nacimiento del Celta . 
Alabando el gran trabajo del periodista Juan Jiménez ( autor del artículo ) , procedo a presentaros el valioso artículo que nos trasladará al mes de Agosto de 1923 , con el Celta a punto de aparecer . 

El Club Celta nació el 10 de agosto de 1923, por unanimidad, y tal día como hoy decidía su primera junta directiva, presidida por el Conde de Torre-Cedeira. Cuatro fechas después de definir su nombre, directivos del Real Vigo y del Real Fortuna acudían al Gobierno Civil, en Pontevedra, para presentar la fusión y someter a aprobación del gobernador el reglamento (los estatutos) de la nueva entidad. Hasta ahí la perfecta versión oficial, que el 24 de agosto se conocía en los diarios profusión.

Pero la oposición, no mayoritaria aunque sí feroz, había presentado (y perdido) batalla antes. De hecho, puede deducirse que fueron ocho años de pelea desde que Manuel de Castro, 'Handicap' en las crónicas deportivas, planteara la necesidad de la fusión en un artículo publicado en mayo de 1915. Para llegar a la creación del Celta hubo mucho trabajo previo entre bambalinas, reuniones en el Casino, asambleas tumultuosas y acaloradas y, sobre todo, una guerra mediática tal vez sin precedentes en la ciudad y con un complejo entramado: directivos que eran cronistas deportivos, cronistas que eran federativos... Demasiados intereses entrelazados que llevaron al papel de los diarios descalificaciones, cartas, acusaciones e insultos. Además, estaba muy reciente la última guerra entre Vigo y Fortuna: en 1919 éste no entregó a aquel la Copa del Rey, de plata, donada por Alfonso XIII para el campeón de Galicia, título conquistado por los 'viguistas' ese año. El trofeo fue a parar a Madrid, guardado por la Federación Española, ante el lío que se había organizado entre viguistas y fortunistas y que dejó al Fortuna fuera del Campeonato de Galciia durante un año. Con estos antecedentes, y con directivos que antes habían sido jugadores, estaba escrito que la fusión no podía ser sencilla. Existía demasiado odio deportivo. La famosa copa sólo volvería a Vigo en 1923, tras la aparición del Celta.

Fue el de 1923 un verano movido que acabó bien para los fusionistas porque se hacía realidad el anhelado club 'potente' que proclamaban, pero también terminó mal. La nueva entidad nació deportivamente coja debido a que los dueños del balón, los 'equipiers' (así se denominaba a los futbolistas, en un lenguaje marcadamente anglófono) daban la espalda al nuevo club. Realmente, detractores y partidarios de la fusión tenían razones de peso para defender sus posiciones, aunque en términos generales, la unión hace la fuerza.

'Handicap', Juan Baliño y Pepe Bar lideraron la idea de la fusión. Pero a un alto precio. En enero, Galicia se metía en la final del Campeonato de España Interregiones, que jugaría en Coia ante Asturias, y se desató la euforia. Bar era el seleccionador, con Handicap, y este además pertenecía al comité técnico de la selección española (había tres seleccionadores, no uno). Se aprovechó la euforia general en la ciudad (Galicia era cosa de los futbolistas vigueses) y una reunión de las partes en casa de un 'fortunista', el doctor Bustelo, relanzó el asunto. En febrero, las juntas generales de ambos equipos aprobaban la fusión si se confirmaba el gran 'stadium'. 'Handicap' volvería a la carga en mayo con otro artículo favorable. Con todo, pasaron cinco meses hasta que los clubes convocaban de nuevo a sus socios en junta general. El 12 de julio, y con votación nominal (presión extra para los 'noes') tenían lugar las dos juntas, con la del Fortuna a las 22:00 horas abriendo la serie y la del Vigo treinta minutos más tarde. Pura estrategia. Cuando un seguidor viguista dijo que el Fortuna había votado la fusión, los hurras se oyeron en todo el teatro Odeón y el Vigo también votó a favor. Por el Fortuna, la fusión era un deseo inaplazable y sólo hubo un voto en contra en la reunión mantenida en su local social. Por el Vigo, la cuestión fue algo peor. En la prensa se escribía que hubo nueve votos nominales antifusión a los que se sumaron dos por carta. Once en total. esto generó dudas porque en sus estatutos el Vigo contemplaba que con la oposición de diez votos el club no puede disolverse. La prensa apuntaba a un cambio de reglamento para salvar este posible escollo. 'T. Arnold', muy crítico posteriormente con 'Handicap' y la fusión 'a cualquier precio', escribía en 'Galicia, Diario de Vigo' que ese 12 de julio fue 'memorable en los anales del fútbol vigués'. Se nombraban también los comisiones de trabajo. Tendrían quince días para preparar la memoria que iba a defender la fusión en una nueva junta general, placentera para el Vigo, incómoda en el Fortuna, donde hubo una nueva votación ganada por los favorables a la unión.

Fotografía de Diario Atlántico en la que figura uno de los equipos de la fusión , el Fortuna . 


- En 1973, con el cincuentenario del nacimiento céltico, Juan Baliño Ledo, uno de los gestores de la nueva entidad, recordaba las dificultades de la fusión apuntando que hasta siete directivos del Real Vigo Sporting Club se oponían a la misma. No figuraba entre ellos, obviamente, 'Handicap', apasionado defensor de la desaparición de su club y del Fortuna para dar lugar a un proyecto superior que pretendía dominar el Campeonato de España. esa era la clave. Vigo mandaba desde 1905 en el Campeonato de Galicia (siempre se ha apuntado que desde 1906, hecho aquel desvelado por Gerardo González Martín en el libro 'Handicap creó el Celta'). Pero llegado el Campeonato de España, los equipos vascos eran más fuertes. Manuel de Castro, que como seleccionador nacional conocía la geografía balompédica mejor que nadie, sabía que solo de la suma de esfuerzos saldría un gran equipo.

El 10 de agosto se pretendía constituir el nuevo club, aprobando su reglamento, dotándolo de nombre y de junta directiva. Así figuraba en la convocatoria. Pero la junta general para socios de Vigo y Fortuna se alargó. Se aprobó el nombre (Club Celta) y se votó el reglamento. La directiva saldría de otra junta, cuando el Gobierno Civil aprobase el reglamento. Esa junta sería el 23 de agosto. El Celta, para esa fecha, llevaba una docena de días de vida nominativa. El 23 de agosto, componía junta directiva. Mil socios respaldaron aquella nueva sociedad deportiva. En septiembre llegarían los graves problemas deportivos


Diario Atlántico 

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